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    PLAN DE DIOS PARA EL HOMBRE
    Autor: Walter Cesar Coraonel
     

    DIOS CREÓ AL HOMBRE Y TODO LO QUE EXISTE.

    El ser humano, debe tener en claro, que fue Dios quien creó a la raza humana, y otros seres vivientes, también debemos tener por seguro que él mismo creó el planeta Tierra, el resto del sistema solar y todo el cosmos con sus infinitas dimensiones. Dios dice lo siguiente:

    • En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (Gn. 1.1)
    • Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (Gn. 1.27)

     


    LA VIDA DEL HOMBRE, EN EL HUERTO DE DIOS (PARAÍSO).

    Dios, cuando creó a los primeros seres humanos (Adán y Eva), los hizo vivir en un huerto lleno de árboles de los cuales ellos obtenían su alimento diario. Los seres humanos fueron creados, para alimentarse con frutas y verduras, no con animales, como lo hacemos en la actualidad. Debemos aclarar que Dios no condena que nosotros comamos carne, pero es necesario que tengamos en claro que no fue la idea original de Dios. Cuando Dios hizo la creación viviente, preparó a seres humanos y animales para que coman los productos del reino vegetal. Dios dice:

    • Y mandó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. (Gn. 2.16,17)

     

     

    LA TENTACIÓN Y CAÍDA DEL HOMBRE.

    Dios necesitaba conocer si nosotros como seres libres y pensantes íbamos a seguir sus indicaciones o seríamos rebeldes y desobedientes. Antes debemos saber quien es Satanás, él es un ángel caído, que decidió rebelarse en contra de Dios, por lo tanto ya no hay más lugar para él (y para otros ángeles que lo acompañaron), en el reino de Dios. Dios permitió que Satanás le proponga a la raza humana, rebelarse en contra él, de esta manera él podía conocer si le íbamos a obedecer o seríamos rebeldes como lo fue Satanás y sus seguidores. Así dice Dios:

    • Pero la serpiente (Satanás) era astuta, más que todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

    Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

    Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

    Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. (Gn. 3.1-6)

    • Y se arrepintió el Señor de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.

    Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.

    Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. (Gn. 6.6,11,12)

     

     

    LA HUMANIDAD ENTERA ESTÁ EN PECADO.

    Satanás logró que nosotros desobedezcamos a Dios, a veces nos preguntamos ¿qué culpa tengo yo si en realidad desobedecieron Adán y Eva? Debemos tener por seguro que nosotros somos tan desobedientes a Dios como ellos. No debemos excusarnos detrás de una postura falsa, Dios es el que juzga, y él dice "todos pecaron". Así dice el Juez de toda la tierra:

    • Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Ro. 3.12)

    • Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. (Ro. 3.23)

    • Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque. (Ec. 7.20)

    • Porque cualquiera que guardare toda la ley, (los 10 mandamientos) pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. (Stg. 2.10)

     

     

    EL PECADO TIENE UNA CONSECUENCIA.

    Dios, advirtió que quien desobedezca sus mandamientos, sé hacia merecedor de la muerte. Recordemos cuando le dijo a Adán y Eva: "De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. " Dios nos advierte que la consecuencia del pecado es la muerte.

    • Porque la paga del pecado es muerte... (Ro. 6.23)

    • He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá. (Ez. 18.4)

     

     

    DIOS, EN LA ANTIGÜEDAD PROPUSO Y ESTABLECIÓ LOS SACRIFICIOS DE ANIMALES COMO MEDIO PARA OBTENER PERDÓN POR LOS PECADOS (EL ANIMAL REEMPLAZABA A LA PERSONA QUE PECÓ).

    Como toda la raza humana está en pecado, Dios comenzó a idear un Plan para intentar que nosotros no seamos condenados, es decir que Dios comienza a trabajar como nuestro abogado para procurar que la justicia no caiga con absoluta severidad sobre nuestras vidas. Sabemos que lo que nos merecemos es la muerte y la condenación eterna, pero Dios buscó, sin quebrantar las leyes que él había establecido, un camino alternativo para expiar nuestra culpa. Dios, hace miles de años se eligió un pequeño pueblo (los judíos) para que a través de su relación con ese pueblo, el resto de la humanidad sepa como es su carácter, sus propósitos, sus exigencias y todo lo que debemos saber para relacionarnos con él.

    Como Dios había dicho que la paga del pecado es la muerte, él mandó que una vez por año, se sacrifiquen animales que reemplazaban a las personas que habían pecado, de esa manera Dios veía a las personas sin ninguna culpa. Sí el pecado merece la muerte, muertes hubo, no fueron muertes de personas, sino de animales. En realidad Dios nunca quiso que se maten animales, pero este fue el mal menor, lo más precioso que hizo Dios en este mundo es la raza humana, y esta estaba condenada, Dios tuvo que implementar un Plan de emergencia y este consistía en que haya un sustituto para pagar por la culpa de la raza humana. Así dice Dios:

    • Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. (Lv. 17.11)

    • Y para su expiación traerá al Señor por su pecado que cometió, una hembra de los rebaños, una cordera o una cabra como ofrenda de expiación; y el sacerdote le hará expiación por su pecado. (Lv. 5.6)

    • Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya.

    Entonces degollará el becerro en la presencia del Señor; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está a la puerta del tabernáculo de reunión. (Lv. 1.4,5)

    • Y hará de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiación; lo mismo hará de él; así hará el sacerdote expiación por ellos, y obtendrán perdón. (Lv. 4.20)

    • Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. (Heb. 9.22)

     

     

    DIOS DECIDIÓ EXPIAR NUESTRAS CULPAS. DECIDIÓ MORIR EN LUGAR NUESTRO, Y PERDONAR NUESTROS PECADOS.

    Dios, decidió pagar nuestras culpas, él se hizo humano a través de Jesús. Los animales que se sacrificaban no alcanzaban para que nosotros podamos tener la vida eterna, todo lo que Dios hizo con los animales fue para que cuando Jesús (Dios hecho hombre) venga, nosotros podamos entender y poder interpretar como es su justicia y el camino que él eligió para redimirnos y perdonar nuestros pecados. Dios no se hizo hombre por placer, no fue para el un pasatiempo porque estaba aburrido, el se hizo hombre para poner su cuerpo como forma de pago por nuestros pecados, la paga del pecado es la muerte y el vino para morir por nosotros y de esa manera reemplazarnos. Dios es amor y justicia: mostró su amor para con nosotros en que entregó su vida para salvarnos de la condenación eterna; y mostró su justicia de una manera muy firme, él no nos dijo: "pecaste, bueno no importa, igual yo te doy la vida eterna" él es tan justo que había dicho que la paga del pecado es la muerte, en consecuencia alguien tenía que morir para pagar por los pecados, él decidió afrontar nuestro mortal error, él murió para que se cumpla su justicia. En síntesis: el juez pagó por el sentenciado.

    • Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Jn. 3.16)

    • Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. (Ro. 5.10)

    • En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia. (Ef. 1.7)

    • Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. (Col. 1.20)

    • Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. (Heb. 9.12)

    • Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre. (Ap. 1.5)

    • Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu. (1 P. 3.18)

    • Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. (2 Co. 5.19)

    • Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. (Mt. 26.28)

     

     

    SÓLO HAY DOS CAMINOS: EL CIELO O EL INFIERNO.

    Tenemos que tener presente que sólo tenemos dos alternativas: o la condenación eterna o la vida eterna. Dios desea que todos procedan al arrepentimiento de sus pecados y comiencen a obedecerlo para que puedan ser justificados por intermedio de la muerte expiatoria de Jesús, el no desea la condenación de nadie, pero no es él el que decide, somos nosotros. Si decidimos aceptar a Jesús en nuestro corazón y vivir de manera que él sea nuestro Señor, Dios nos ve sin pecado; algún día cuando llegue el juicio, Dios nos podría preguntar: "¿eres pecador?" y nosotros le tendremos que responder que sí, pero también nos diría "¿cómo fue tu vida en la tierra, con o sin Jesús: sí Jesús estuvo en tu corazón y has vivido como él enseño, quédate tranquilo, yo no veo pecados en ti, Jesús los pagó por ti; pero si tu vida fue sin Jesús tu mismo vas a tener que pagar por tus pecados, y eso significa ir al lago de fuego y azufre". En esta vida decidimos: si obedecemos a Dios, tendremos una vida gloriosa pero si obedecemos a Satanás, tendremos el mismo castigo que está preparado para él (el lago de fuego y azufre).

    • El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere será condenado. (Mr. 16.16)

    • A fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia. (2 Ts. 2.12)

    • Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. (Hch. 4.12)

    • Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. (2 Co. 6.12)

    • ¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron. (Heb. 2.3)

    • Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Mc. 8.36)

    • El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehusa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. (Jn. 3.36)

    • Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios. (Ro. 2.5)

    • Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. (Ap. 21.8)

     

     

    DIOS ESTABLECIÓ LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO COMO MÉTODO DE SALVACIÓN.

    Muchas personas esperan que Dios se les presente de alguna manera sobrenatural, esperan que él hable con voz audible, esperan ver algún ángel, esperan que Dios se les revele en sueños, y muchas otras cosas esperan para comenzar a obedecer a Dios. Toda la humanidad debe tener en claro que la manera, el método, el Plan, la fórmula y la estrategia que él implementó para que las personas de todo el mundo alcancen la salvación es la predicación. La predicación consiste en anunciar o proclamar un mensaje, los cristianos estamos habilitados por Dios para que anunciemos la obra que él hizo para perdonar nuestros pecados. Los cristianos son los voceros de Dios, simplemente anuncian lo que Dios dice. Dios decidió que fuese de esta manera, él comprobó que la humanidad sola nunca piensa en él, por el contrario, piensa en su propio bienestar, piensa en hacer armas mas sofisticadas para la guerra, etcétera. Por este motivo Dios escogió a los que creen en él y le obedecen para que anuncien la salvación. La tarea de la predicación esta sólo encomendada a los cristianos, ni los ángeles ni el mismo Dios realiza esta tarea. Por todo esto no se puede menosprecia a un cristiano que viene en nombre de Dios, rechazarlo es rechazar al mismo Dios. Este informe está predicando, anunciando a Dios y su Plan de salvación, y esa es la manera que Dios eligió para que usted sea salvo y no sea condenado.

    • Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él. (Lc. 8.1)

    • Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. (Lc. 24.47)

    • Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. (1 Co. 1.21)

    • Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. (Ro. 1.16)

    • Pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio. (2 Ti. 1.10)

     

     

    JESÚS NOS INVITA A RECIBIR SU SALVACIÓN.

    Dios nos invita a recibir su salvación, si nosotros recibimos a Jesús en nuestro corazón y obedecemos los mandamientos, es como decir: "Señor, mi pecado es pagado por ti". El próximo pasó después de aceptar a Jesús es comenzar a concurrir a una iglesia, esté también es un mandamiento de Dios, de esta manera vamos a conocer más a Dios y comportarnos como a él le agrada.

    • He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. (Ap. 3.20)

    • Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Jn.14.6)

    • Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. (1 Ti. 2.5)

    • Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás... (Jn. 10.28)

    • Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (Hch. 16.31)

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